El presidente del Gran Hipódromo de Andalucía, Roberto Cocheteux Tierno, ha muerto a los 68 años de edad, dieciséis meses después de alcanzar la presidencia de la instalación ubicada en Dos Hermanas.

Desde su llegada, Cocheteux ha conseguido relanzar la actividad del hipódromo nazareno gracias a la apuesta llevada a cabo con sus socios, el exfutbolista, empresario y abogado Rafael Ojea (exportero de Rayo Vallecano y Racing, entre otros) y el también exfutbolista Fernando Sanz (hijo del que fuera presidente del Real Madrid Lorenzo Sanz).

Gracias al capital aportado hace algo más de año y medio, en torno a unos dos millones de euros, Cocheteux logró darle un nuevo giro a la instalación nazarena. La sociedad privada que desde hace cuatro años gestiona el hipódromo de Dos Hermanas, ADHI (Apuesta Deportiva e Hípica Iberia, S.A.) amplió capital con la incorporación de estos dos millones de euros con los que «reforzar» el recinto sevillano durante los próximos siete años.

En una entrevista concedida a ABC, el propio Cocheteux señalaba que «esta operación llevaba fraguándose desde septiembre del año pasado y se cuajó el último día del mes de octubre».

Cocheteux ha llevado desde entonces a cabo una serie de proyectos que le han dado vida al hipódromo nazareno y que van más allá de las carreras de caballos, como fue la inauguración de un museo interactivo del caballo, la puesta en marcha de una escuela de formación profesional dirigida a futuros cuidadores, herradores, transportistas, jockeys y preparadores.

La apuesta de Cocheteux por los hipódromos le viene de lejos puesto que ya intentó entrar en La Zarzuela (Madrid) junto con otros empresarios aficionados y entidades como la Once, NH y Caja Madrid. La oferta que presentaron quedó segunda, tras la del grupo hispanofrancés Equal.

Roberto Cocheteux ha desarrollado gran parte de su vida laboral en la sanidad privada, en concreto de la Organización Sanitas Internacional en Colombia, que presidió durante 23 años, de la que disponía el 25% de las acciones hasta el pasado año 2012, cuando se vio abocado a abandonar la presidencia, si bien se hizo efectiva su salida de Sanitas dos años más tarde, al coincidir con la edad de jubilación en este país suramericano, establecida en 62 años para los hombres.

Durante su mandato, Sanitas pasó de tener 200 empleados a catorce mil en este país suramericano, y «sin sindicatos» —recuerda—. Desacuerdo entre accionistas con su manera de gestionar el negocio sanitario provocó la salida del empresario madrileño de la compañía internacional. Desde entonces se ha dedicado «a vivir de otra forma, a disfrutar de mi jubilación y de mis tres nietos».

FUENTE: ABC
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